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Archivo de notas y textos publicados por Emanuel Rodríguez.

Posts tagged Ciudad X

Sep 11

Parece una enredadera

Emmanuel Biset acaba de publicar “El signo y la hiedra”, un libro que continúa su recorrido personal en torno de la obra de Jacques Derrida y la posibilidad de pensar la vida política desde perspectivas novedosas. 

Oscar del Barco dice en el epílogo de El signo y la hiedra que Emmanuel Biset “nos ha incitado a una lectura difícil, a la lectura de textos fantasmales, el de Derrida que ya no tiene un dueño que supervise hospitalariamente las interpretaciones y sus propias auto-interpretaciones (…) y, en segundo lugar a su lectura, la de Biset, una lectura minuciosa, amistosa”. Estos “escritos sobre Jacques Derrida” que Biset acaba de publicar continúan su recorrido crítico por la obra del filósofo francés célebre por su pensamiento de la deconstrucción. Desde Brasil, donde Emmanuel participa en un congreso, el autor de este libro complejo y fascinante se tomó un tiempo para esta conversación. 

-¿Por qué se llama así “El signo y la hiedra”?

-El título del libro retoma un verso de Edmond Jabés, de El libro de las preguntas. Quizá, entonces, porque ese libro acompaña mis lecturas de Derrida, o me ha acompañado en diferentes momentos, en diferentes lecturas. Un libro repleto de imágenes, de pensamientos, pero todo articulado alrededor de incógnitas que persisten en su irresolución. En fin, el título evoca en cierto sentido un modo de comprender la filosofía alrededor de la figura de la pregunta. Luego, porque la imagen que componen el signo y la hiedra, allí cuando se repliegan entre sí, da lugar a un pensamiento donde el lenguaje adquiere la forma de una hiedra y donde la hiedra no puede ser sino un modo del lenguaje. Algo de esta imagen, quizá de la imposibilidad de agotar su sentido, me parece que atraviesa la lectura propuesta de Derrida.

-Decís: “Leer es construir una forma de caminar los textos”. ¿Cómo describirías la caminata que propone tu propio libro? 

-De cierto modo, creo, si la lectura es una forma de caminar los textos, no se puede decir nada sobre cómo caminar o cuál es el camino. Un texto es inagotable porque se lo puede transitar de infinitos modos. Y así las caminatas, los modos de caminar, los ritmos, los caminos, siempre son inventados por cada lector. Posiblemente lo único que podrá decir es que se trata de eso, de inventar en cada caso la singularidad de una lectura. O mejor, que la lectura de lugar a una singularidad irreductible. Por todo esto, no podría haber mayor autoritarismo que aquel de intentar regular la lectura del texto que uno escribe. En un sentido más específico, diría que el libro se detiene en algunos aspectos del pensamiento de Derrida sin buscar totalizar o agotar el sentido, tratando de abrir los textos. Pensando que una lectura se juega no donde puede establecer de una vez para siempre el sentido de un texto o de autor, tampoco cuando se construye una armazón formal donde encasillarlo, sino allí cuando aparece cierta potencialidad. Me interesa pensar eso, de qué modo una lectura es potente.

-¿Cómo fue la experiencia de, como dice Del Barco, “deconstruir el texto de la deconstrucción”?  

-No sé si hay algo así como una deconstrucción de la deconstrucción. De hecho, creo que muchas veces se cae en el riesgo de imitar ciertas maneras de Derrida y pensar que esto es deconstruir. Incluso diría que uno de los riesgos es hipostasiar la deconstrucción como el único modo de lectura posible, o el mejor en una escala jerárquica, construyendo así una especie de círculo absoluto donde la misma deconstrucción establecería los protocolos desde los cuales debe ser leída. En cualquier caso, me interesa problematizar, tensionar, abrir un nombre propio o los textos asociados a él. Volver a pensar esa infidelidad por fidelidad que reclamaba el mismo Derrida como trabajo de herencia.

-¿Qué debería leer antes de leer tu libro? 

-No sé si el libro reclama lecturas previas. Incluso uno de los textos está pensado para aquellos que no han leído nada y posiblemente no conocen el nombre de Derrida. Está claro que al ser un libro sobre un autor de cierto modo supone la lectura del mismo y las diversas interpretaciones que se han dado al respecto. Sin embargo, trata de abrir zonas de indagación, de preguntas, que pueden surgir aún no habiendo leído previamente a Derrida.

-¿Confías en los manuales del estilo “Derrida para principiantes”? 

-La cuestión, creo, es el modo en uno se aproxima a los múltiples textos que se presentan como introducciones a la obra de un autor o a la misma filosofía. Pueden ser valiosos como invitación a la lectura o primera aproximación. El problema surge si pensamos que un texto así agota el pensamiento de un autor. O incluso peor si con ello se evita el trabajo, muchas veces arduo, de enfrentarse a un autor o a los textos que componen la tradición filosófica. En el caso de Derrida, y esto puede ser generalizable más allá de él, la lectura es un trabajo paciente que deambula los intersticios entre el trabajo sobre la lengua y el pensamiento.

-¿Qué puede aportar Derrida a la comprensión de la política argentina, hoy? 

-Derrida, como muchos autores, ayuda a complejizar el modo en que pensamos la política, no sólo en Argentina sino en general. Asumir en toda su radicalidad el desafío de pensar la política, o generar pensamiento político. Me refiero a romper con clichés y a evitar un modo de abordar los fenómenos que encuentra siempre certezas preconcebidas. En este marco, creo que Derrida ha ayudado a romper con un modo de entender el trabajo teórico que era hostil con la política, y esta ruptura ha abierto, por lo menos, dos cuestiones importantes. De un lado, un cuestionamiento a los planteos que buscan reducir la política desde una instancia no-política, por ejemplo pensando que la política es una forma de violencia que interrumpe relaciones sociales armoniosas. De otro lado, es un modo de rehabilitar la discusión sobre la justicia, esto es, asumir que la política no se agota en una gestión eficaz o en un buen orden jurídico, sino que una y otra vez nos interpela la pregunta por una comunidad justa. Sería necesario nombrar muchas otras cuestiones que aparecen en su obra, como el problema de la responsabilidad, la hospitalidad, la democracia, etc. Pero el gran desafío es generar un pensamiento a la altura del tiempo político que vivimos.

-Escribís: “Sabemos que una política de la apertura radical es imposible. Sabemos también que, muchas veces, lo imposible es aquello a pensar”. ¿Cuáles dirías que son los primeros pasos para pensar lo imposible en Córdoba? 

-Lo imposible asedia de múltiples maneras, y no deja nunca de asediar. En Córdoba se podrían enumerar muchas cosas que hoy están afuera de lo posible, de que políticamente se establece como posible. Esta claro que no hay recetas para dar los primeros pasos, si las hubiera sería lo posible, pero por ello mismo se puede decir que la apuesta pasa por la invención. O para decirlo de otro modo, pensar lo imposible supone socavar los modos habituales de pensar, arrojarse a un abismo. Y lo interesante es que esta apuesta por pensar lo imposible no puede sino ser una política, es allí donde el pensamiento se vuelve una apuesta política. Diría entonces socavar el modo posible de pensar para indagar en todos esos lugares donde materialmente hoy se produce lo imposible.

Ficha 

Emmanuel Biset es doctor en filosofía. Investigador Asistente del CONICET y Profesor en la Universidad Nacional de Córdoba. Coordinador del Programa de Estudios en Teoría Política del CIECS (UNC-CONICET). Miembro del Consejo Editorial de Nombres. Revista de Filosofía. Actualmente trabaja sobre el problema de la justicia en el pensamiento político postfundacional. Es autor de Violencia, Justicia y Política. Una lectura de Jacques Derrida, editado por Eduvim, y del reciente El signo y la hiedra. Escritos sobre Jacques Derrida, editado por Alción. 

Publicado el jueves 5 de septiembre de 2013 en Ciudad X, La Voz del Interior. 


Jul 12

El prejuicio es su alimento

Juan Fatala integra la banda de cuarteto contestatario Nenes Bian, que propone bailar al ritmo de canciones con un contenido rebelde y una postura política definida. 

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Es un imperativo generacional. Una de esas cosas que no podés dejar de hacer si vivís en Córdoba y creés que algo huele mal en esta provincia. Bailar al ritmo de los Nenes Bian ya es incluso una necesidad para un creciente número de fans de esta banda de cuarteto rebelde que ha decidido usar el ritmo popular cordobés para contar algunos destellos de una identidad disidente en la provincia. Es algo que suena a un mismo tiempo novedoso y tradicional: ¿cómo es eso? Misterios del cuarteto, y talento de los Nenes. Juan Fatala es uno de los integrantes del grupo, hace un tiempo le pregunté en otra entrevista por qué no se escribía cuarteto con contenido social en Córdoba y me puso en mi lugar: ¿no se escribe o no lo escuchás? Ahí nació esta entrevista. 

-¿Cómo describirías tu relación con el cuarteto? 

-Mi relación con el cuarteto  tiene que ver con el lugar donde nací y con mi identidad política y con el tiempo se volvió una actitud de rebeldía. Cuando era chico, nos mudamos con mi familia a La Pampa; ahí encontré mezclado entre discos de Beatles, Jacinto Piedra, Alan Parsons y Serrat un casette de Carlos que se llama “Mona” y que tenía temazos como No tribunales y Se lo juro vieja. Mis viejos que nunca fueron muy cuarteteros pero sí muy peronistas, lo escuchaban por nostalgia y ahí prendió mi amor. Después en mi adolescencia iba todos los viernes a Atenas, siempre Jimenez, pocas veces fui a ver otras bandas. La primera vez que fui a un baile tenía 12 o 13 años, me escapé de una fiesta con un amigo  y corrimos hasta el Estadio del Centro. Con el tiempo esa influencia me ayudó a formarme una identidad dentro de la música, hay cuarteto filtrado en todos mis proyectos anteriores, La Tumbada, Tutú Soul, Supermás y hasta en un septeto de tangos que teníamos hacíamos una de Carlos. Está mal visto, social y culturalmente, no es vanguardia, no es cool, es la barbarie… ese prejuicio me alimenta, es como salir a jugar de visitante.

-¿Qué sensaciones pasan por tu corazón cuando estás tocando cuarteto?

-Hacer música es siempre una experiencia profunda y mística. En el caso del cuarteto es especial porque me relaciono no sólo desde la guitarra sino también desde la voz, que es algo más visceral. No soy cantante ni a palos, pero si me banco cantar cuarteto y tangos; esas son mis cartas de presentación donde voy, es como mostrar el dni; este soy yo.

-¿Qué cosas de Córdoba todavía no han sido contadas/cantadas por el cuarteto?

-No creo que el cuarteto tenga grandes deudas en ese sentido, de hecho creo que en gran medida siempre ha sido el portavoz de los sin voces, las historias de la marginalidad han sido retratadas muchas veces y la identificación con los sectores populares fue inevitable. No hay que olvidarse que la dictadura lo prohibió junto al rock nacional y al folklore de vanguardia y que la poli caía a reventar bailes. Creo que corren tiempos de profundas transformaciones y que el cuarteto no se puede quedar al margen de lo que pasa, estoy hablando de matrimonio igualitario, reforma judicial, código de faltas, trata de personas, aborto legal, la cuestión ambiental y tantas cosas más que nos están atravesando día a día, eso también es cantarle a la vida y al amor.

-Las letras comprometidas o rebeldes, ¿son una excepción en el género?

-No lo sé… hay que poner todo en contexto. Es una Córdoba tan pacata esta que nos toca vivir que el mero hecho de ser cuartetero es una rebeldía en sí misma; además hay muchas letras que nos han sacado la careta y nos han interpelado como sociedad sin ser necesariamente escritas con el fin de transformar algo sino, simplemente poner las cartas sobre la mesa.  Pero no alcanza con eso si después vas a cantar cualquier cosa y le haces reverencias al sr.  Gobernador porque te sube a un colectivito y cuando lo tenés al frente, en vivo para todo el país no le preguntas dónde está Facundo Rivera Alegre que desapareció a la salida de un baile. También está el mercado y los mercaderes que quieren la moneda ya y los tipos que ya ni componen. Hoy por hoy escuchás las radios de cuarteto y te encontrás con un cover atrás de otro, una mierda.

-¿Qué cuarteto no estamos escuchando y deberíamos escuchar? 

-El cuarteto que no estamos escuchando es el que no se adapta a los estándares del mercado actual, de los cuatro o cinco tipos que tienen la pelota, radios, clubes, sellos etc. En cada barrio hay por lo menos una bandita haciendo cuarteto en un garaje; una de esas somos nosotros. Es muy difícil pensar en competir adentro de ese circuito con los mínimos recursos, por eso muchos salimos a tocar en circuitos alternativos. Creo que es cuestión de tiempo en que esas barreras que separan los nichos de la ciudad se vayan difuminando y que la gente sepa que hay un mundo de posibilidades dentro del cuarteto. La semana pasada estuvo Cachumba en la Belle Epoque, quizá mañana suene cuarteto en una radio de rock and roll.

-¿Qué lugar ocupa hoy Nenes Bian en el mapa cuartetero?

-¡Qué difícil!. No conozco muy bien el “mapa del cuarteto”, lo miro desde muy lejos y lo veo como un mapa de un mundo antigÜo, medio borroso. Quisiera pensar en todo caso que somos como esa pequeña aldea donde vivían Asterix y Obelix, donde el poder romano nunca pudo penetrar, gente sencilla que quiere vivir libre con sus valores y que esos valores son la poción mágica que hace a la resistencia.

-¿Qué va a pasar cuando La Mona no cante más? 

-Supongo que de alguna manera se va a dar un quiebre, un fin de ciclo; el rey ya no está. Carlos siempre ha marcado la tendencia, unos lo han imitado, otros ocupado los espacios vacíos. Habrá que ver que hacen sus bailarines. Lo que si es cierto es que el cuarteto está más vivo que nunca y que la Mona contribuyó de manera fundamental para que esto pase, que no se va a quedar ahí, que va a crecer, a evolucionar. Es hora que se rompan las barreras y que el cuarteto de el gran salto. Carlos lo filtró en todas los barrios (ricos y pobres) de Córdoba y con Rodrigo lo llevaron a todo el país, ahora hay que llevarlo a todo el mundo.

-¿Cuál es tu principal consejo para lo que recién empiezan a escuchar y bailar cuarteto?

-Que si los tienen, agarren sus prejuicios y los metan en un cajón; que abran las orejas, el corazón y reciban el mensaje. Que el cuarteto puede ser una música tan maravillosa como cualquiera. Y si nada de lo que escucharon les llega a vibrar, bueno… somos todos distintos y hay música para todos. 

Ficha

Juan Fatala integra la banda de cuarteto Nenes Bian, que se presentará el viernes 19 en Razz (Sarachaga 779) y que prepara el lanzamiento de su primer disco. Además, Fatala integró los proyectos La Tumbada, Tutú Soul y Supermás. En Facebook: https://www.facebook.com/NenesBian

Publicada en Ciudad X, La Voz del Interior, el jueves 11 de julio de 2013. 


Jul 2

Los elegidos

La escritora boliviana Liliana Colanzi es la curadora de la antología “Mesías”, que recopila cuentos de escritores latinoamericanos e incluye un relato del cordobés Luciano Lamberti. 

“Lo que hace a un líder religioso es el magnetismo personal, esa cualidad que los griegos denominaron ‘carisma’ y que significa ‘regalo de gracia’. He tenido varios encuentros con El Carisma, y también he visto a otros sucumbir a su atracción letal. Solo el amor otorga un poder similar sobre otra persona”. Liliana Colanzi describe en el prólogo de Mesías algunas características de la fascinación por lo mesiánico que le da la forma de un libro inquietante a Mesías, la segunda antología de la revista digital Traviesa. Liliana, curadora del libro, cuenta en ese mismo prólogo que tiene un tío gnóstico autor de algunos evangelios, quien afirma haber sido abducido por extraterrestres y haber sido objeto de “ajustes orgánicos” para prepararlo a cumplir con sus misiones cósmicas. 

-¿Cómo resumirías la historia de “Mesías”? 

-Mesías es la segunda de una serie de mini-antologías que la revista Traviesa asigna a distintos escritores. La primera se llamó Trucho y estuvo a cargo de Federico Falco; la que viene después de Mesías trata sobre la mala suerte y la edita Yuri Herrera. Elegí el tema del fanatismo religioso porque me interesa explorar los estados alterados, el exceso, aquello que rompe con las convenciones de la realidad. Además, la religión es todavía uno de los motores más fuertes de América Latina. Les propuse el tema a cuatro autores que en su obra exploran la naturaleza delirante de la realidad, lo extraordinario de lo ordinario: Luciano Lamberti (Argentina), Alvaro Bisama (Chile), Giovanna Rivero (Bolivia) y Carlos Yushimito (Perú), y cada uno envió su propia interpretación de lo mesiánico y de lo sobrenatural. 

-En el prólogo cuentas una historia. Como curadora de la antología ¿tuviste ganas de escribir tu propio cuento? 

-Escribí un guión para una serie de televisión que tiene como protagonista a una chica que consume ácido por accidente y empieza a recibir mensajes de la Virgen. Y en lo que estoy escribiendo ahora noto que hay una predilección por difuminar los límites entre la realidad y el sueño, entre la cordura y la locura, entre lo normal y lo monstruoso. 

-En la antología seleccionaste un relato de un escritor cordobés. ¿Qué sabés de Córdoba? 

-Que es un sitio que ha dado escritores interesantísimos como Federico Falco, Luciano Lamberti y Pablo Natale. Que si tuviera que hacerme una idea de Córdoba a partir de las historias de estos autores, te diría que es una ciudad maravillosa llena de ovnis y freaks. 

-¿Cuáles fueron las sensaciones que experimentaste durante la lectura de los relatos?

-El asombro ante todo lo que se puede hacer con las historias; la alegría ante la posibilidad de desviar, subvertir y remover cosas a través del lenguaje. Me gusta mucho que los cuentos de “Mesías” vengan del thriller, la fantasía, la ciencia ficción, es decir de géneros que tradicionalmente no se consideran parte de la “alta cultura”. 

-¿Qué quedó afuera de “Mesías”?

-La historia completa de mi tío, pero esa la cuenta él mismo en su totalidad en su página web. 

-¿En algún momento del trabajo con los relatos de “Mesías” alguna de tus convicciones de la fe tambaleó o se vio perturbada?

-Quizás me interese tanto el fenómeno de la fe porque yo misma estoy llena de dudas. No creo en ningún dogma, y sin embargo estoy convencida del poder extraordinario de la fe. Alguien que se siente tocado por la gracia es capaz de hacer cualquier cosa, desde dejar las drogas hasta conducir al ejército francés en contra del duque de Orleans. Pero la mayoría de las veces el estado de gracia no es continuo, sino que llega como chispazos intermitentes en un cielo nocturno. 

-¿Te irías a vivir a otro continente? ¿Por qué?

-De más chica estudié y trabajé en Inglaterra. Ahora vivo en Estados Unidos, que es un país-continente con todas las neurosis de un imperio. Llevo cuatro años en Ithaca y vivo en permanente estado de shock cultural/paranoia. Si tuviera que elegir un continente ahora mismo, sería Asia: China o Japón. Allá surgió el budismo zen, que para mí es la filosofía más sofisticada, aunque sus principios parezcan engañosamente simples. 

-¿Qué es lo que más te entusiasma del momento actual de la literatura latinoamericana? 

-El eclecticismo. El trabajo con la literatura de género.

-¿Y qué es lo que más te llama la atención del momento actual de la política latinoamericana? 

-El retorno furioso del populismo en Bolivia, Argentina, Ecuador, Venezuela. El fervor por figuras carismáticas, por liderazgos mesiánicos. 

Ficha 

Liliana Colanzi nació en Santa Cruz, Bolivia, en 1981. Es autora del libro de cuentos Vacaciones permanentes. Coeditó la antología Conductas erráticas y editó la antología Mesías. Ha colaborado con Etiqueta Negra, Clarín, El Deber, Suelta y The Clinic. Estudia el doctorado en literatura comparada en Cornell.

Mesías se puede comprar en formato e-book en la web de Traviesa: http://www.mastraviesa.com/

Entrevista publicada en Ciudad X, suplemento cultural de La Voz del Interior, el jueves 13 de junio de 2012. 


Apr 4

Ser un poco más normal

Como si las grietas entre la realidad y la percepción de la realidad fueran demasiado evidentes y al mismo tiempo misteriosas, como si una vida no pudiera resumirse en un párrafo y al mismo tiempo fuera ese resumen lo único que podemos hacer con ella. De ese modo delicadamente ambiguo avanzan los relatos de Mi vida querida, la generosa colección de cuentos con la que Alice Munro podría despedirse de la escritura según sugirió en una entrevista para The New Yorker en 2012: “Dejo de escribir a menudo, por alguna extraña noción de querer ser un poco más normal, vivir más relajada. Pero después se me vienen algunas ideas insistentes.Pero ahora creo que es real, que ya no podré escribir: tengo 81 años, me olvido algunos nombres…”. 

Escribir parece en la obra de Alice Munro un modo impetuoso de enfrentar la vida. La “querida vida” según los relatos semi autobiográficos que cierran este libro y que demuestran el soberbio dominio de las técnicas que llevaron a Alice Munro a la celebridad: su capacidad de condensar el destino de una vida en una serie de momentos significativos, un resumen de cómo la vida avanza de a pequeños, sutiles cambios, de cómo la gente se aferra o se deja ir, se adapta o se rebela, de acuerdo a una mecánica que disiente de las generales de la ley, una forma más verosímil que la sorpresa trágica, de una consistencia perturbadora y simultáneamente cautivante. 

Munro construye sus relatos con algunas recurrencias: casi nunca sabemos el asunto del cuento hasta que estamos un poco más allá de la mitad, y por alguna razón percibimos que, aunque lo acabamos de descubrir, el cuento nunca habló de otra cosa. Pequeñas coincidencias, giros de apariencia insólita en las biografías de los personajes, la rigurosidad de la muerte, la rigurosidad, también, de las ansiedades vitales: de un modo subterráneo todos esos elementos configuran las raíces de lo que leemos, su forma de planta perfecta e inabarcable. 

Siempre da la impresión de que falta algo para describir los cuentos de Munro. Probablemente se deba a que sus marcas de autor son sutiles y muchas veces consisten en desaparecer, incluso cuando habla de sí misma. Su motivo más frecuente, que consiste en las formas particulares e indescifrables que cada persona encuentra o construye para lidiar con la ausencia -por muerte o por viaje, por decisión o por imposición, por enfermedad, pero ausencia al fin- , quizá también imponga un modo de escritura ligeramente ausente, una manera de imprimir marcas de autor más reservadas, una variedad de perfil bajo que la ubica en un punto poco frecuente del mapa literario contemporáneo, lejos de las literaturas del yo (a pesar de sus experimentos autobiográficos, ¿cómo es eso posible?). Es como si Munro lograra retener siempre algo, una serie de datos vulgares que nunca suelta y que le dan a su prosa una gracia íntima pero no chismosa, una cordialidad que la vuelve amable e irresistible. Lo curioso, entre otras cosas, es que esa retención es generosa, es lo opuesto de la avaricia, aunque suene paradójico, y quizá funciona tan bien justamente porque es paradójico. 

Mi vida querida comienza con un relato acerca de la culpa maternal, un extraordinario ejemplo de tensión narrativa en torno de una anécdota de viaje que incluye una mirada divertidamente devastadora acerca de los ambientes literarios: en una cena de escritores, una mujer recuerda que en las reuniones entre colegas de su marido (que no es escritor) la gente tiene puesta la seguridad personal en otras cosas y las conversaciones son amables y más o menos divertidas. Entre escritores, o sea entre gente que tiene la seguridad personal puesta en el ego, la cosa se complica. Luego viene un relato sobre una profesora en un hospital de tuberculosos. Casi siempre el contexto es el frío canadiense y los cambios en el entramado social que produjo la Segunda Guerra Mundial. La información al respecto es escasa, funciona como un sobreentendido. Los personajes se las arreglan para resolver los problemas de la soledad y la muerte, y asisten a momentos de alteraciones imperceptibles, encadenamientos implacables de hechos que podrían haber sido de otra manera pero ocurrieron así y así sobrevienen sobre la pequeña dignidad que les pueda quedar, sobre el deseo superviviente, sobre el resguardo de una memoria familiar, sobre la ansiedad de rebeldía. 

La velocidad crucero de los relatos es llamativa, hay pocas descripciones y de algún modo la acción siempre avanza como por un principio de inevitabilidad: pasan cosas porque no hay modo de que no pase nada, porque así están dadas las cosas y porque el statu quo es una ficción perversa. Luego, hay momentos de intensa aceleración marcados no por acumulación de eventos sino por remolinos de reflexión, de preguntas, de cavilaciones en torno de los efectos que tienen los actos de uno sobre la vida de los otros, o viceversa. Esa situación, también paradójica, termina de configurar otro de los aspectos extraordinarios y originales de la literatura de Munro, capaz de hacer universales el frío del ártico, los caminos rurales de Ontario y el saludo cotidiano de la persona a la que amamos. 

Publicado en Ciudad X, La Voz del Interior, el jueves 4 de abril de 2013. 


Pasaporte de escritor

Ariel Halac vuelve a Córdoba para presentar su nuevo libro de relatos “No había que hacer negocios con argentinos”. 

Una patria hecha de historias podría ser el resultado de los viajes y las búsquedas de Ariel Halac en No había que hacer negocios con argentinos, un libro de relatos que comienza en Córdoba y continúa en dos de los destinos típicos de los diferentes exilios masivos que vivió la Argentina: Miami y Barcelona. El autor, cordobés de nacimiento, parece encarar en el libro de relatos que editó en España y que presentará en la Casona Dadá de San Vicente mañana a las 20, la reconstrucción de una identidad resquebrajada por tanto sello en el pasaporte. 

-¿Alguna vez pensaste qué hubiera sido de tu literatura sin el exilio?

-El ser extranjero es una condición. Pero no una condición de la distancia, sino una condición existencial, una condición de la mirada y la definición de la propia identidad y de la del otro. Kafka, Gogol, Camus, Sartre, incluso Cortázar creo que también sostienen esa mirada que siempre nos aterra, nos deja parados en la otra dimensión en la que deja de haber respuestas claras, rutinas aprendidas, repeticiones que nos protegen del desarraigo y de la incertidumbre. Esa mirada creo que tiene raíz en mi historia familiar de viajes, de diáspora, de inmigración personal y colectiva, de persecuciones y discriminación. La literatura es una experiencia y una conexión que, se nutre de una distancia que podría denominarse, en cualquiera de los casos, exilio. 

 

-¿Qué debe tener un recuerdo para convertirse en materia de un relato?

- Creo que no se trata del recuerdo en sí, se trata de las opciones narrativas, técnicas y conceptuales que el autor y el narrador adoptan sobre la base de ese recuerdo. En definitiva se trata de la manera en que el lector completa ese sentido, que en cuanto más abierto y cambiante, más interesante, divertido, emocionante y profundo será como relato. 

-La primera parte de tu libro parece una reconstrucción. ¿Estás de acuerdo con esa idea? 

-Estos textos pueden compartir un espíritu con una generación que vivió hechos políticos y culturales en un mismo momento histórico. Esto atraviesa no solo la primera parte, en Córdoba, sino también la segunda, en Miami y la tercera, en Barcelona. El destino de estos personajes está marcado por una época que condiciona y a la vez contextualiza sus acciones. En la primera parte es una experiencia de desarraigo y de silencio. Primero una ida y vuelta de Alemania en el año 1973. Después la dictadura del Proceso como chaleco de fuerza de una adolescencia reprimida. En la sección Miami aparece la caída de las torres en el 2001 como inflexión para una sociedad fracturada. En Barcelona es la crisis moral de Europa la que reside en los personajes. 

-Un punto en común entre los relatos es la resolución final: algo que cambia el sentido de lo que uno estuvo leyendo hasta ese momento. ¿Cómo trabajás esos finales? 

-Esas situaciones de alguna manera se desbarrancan solas a través de una sorpresa compartida por el personaje, el narrador, el escritor y el lector. El hecho de que no lo esperábamos a ese final tiene que ver con la vida misma. De la perfección del relato narrativo habla Horacio Quiroga en su decálogo sobre el cuentista. Borges es un cultor matemático del remate sorprendente. Cortázar rompe estructuras narrativas con un espíritu abierto, lúdico y revolucionario. Me parece que en cuanto más se cultiva y se respeta la estructura y se produce la sorpresa, más oportunidades nos da el relato. La experiencia narrativa cobra vida, color y se emparenta con la experiencia más íntima del lector.

-Se habla mucho de un cambio para mejor en la Argentina y en la imagen que los argentinos tienen de sí mismos. El título de tu libro habla de la imagen de los argentinos afuera… ¿Esa imagen no cambió? 

-Es cierto que los argentinos en España muchas veces son vistos como manipuladores, como gente que trae la negociación a su campo y que a través de un espléndido empleo del lenguaje hace que el otro quede inmovilizado y fascinado. Los argentinos son considerados grandes negociadores, grandes vendedores con los que es difícil competir o ganar la partida. Cuando vengo de Europa encuentro en Argentina un desorden, una tendencia al caos y una vida auténtica que es muy necesaria. Eso es lo que ha cambiado en mí de la percepción de Argentina. Acepto más ese caos creativo y en permanente debate sobre sí mismo como una forma de ser que como una condena. Más allá de este hecho, el título ha permitido abrir el juego sobre la cuestión de la identidad, el prejuicio, la vivencia de ser argentino, la oportunidad de ser diferente, el exilio y muchísimos aspectos que el libro sostiene y proyecta. Compartir o no la expresión es un juego más que plantea el texto. 

-Escribiste: “Transcurrirán los días hasta que algo me diga qué tengo que hacer con mi derrota”. ¿Te considerás un pesimista? 

-Más que pesimismo, de esta afirmación deriva la noción de que existe la necesidad de detenerse, de reflexionar, de mirar para adentro, de no precipitarse de nuevo en un proyecto individual y colectivo que se desbarranque en el fracaso. Vivo en un país, España, con casi un 30 % de desempleo. Hay más represión y control: en las protestas los policías llevan cámaras en los cascos para identificar a sospechosos de disturbios, han entrado en bares, sitios privados, con bastones. Una buena metáfora: En el vuelo que vine había mucho más espacio de primera clase y se ha achicado el espacio de las butacas para la clase turista. A cada pasajero de clase turista se lo coloca en un espacio de 30 cm. Una pantallita delante permita que el pasajero elija entre opciones de un menú así se distrae de su triste condición de anchoa en lata. Las personas son atrapadas por su condición de consumidores , son reprimidas y cercadas en su proyecto de vida. Estamos a merced de unos contadores sin escrúpulos que solo cierran su balance si nos acomodamos al poder del dinero y de los que lo controlan. Creo que hemos construido, no solo en el sistema financiero, sino en la vida misma, una pirámide sin base. 

-¿Cómo sería el lector ideal de tus relatos? 

-Tengo una serie de lectores a quienes envío mis textos apenas los produzco, tengo lectoras a quienes siempre intentaré seducir, tengo lectores anónimos que despiertan mi curiosidad acerca de su emoción. Esta vez encontré cuatro lectores que se dejaron llevar por la emoción, los editores de Cal.ligraf, la pequeña editorial de Figueres. Merce Ribas, que es una gran escultora propietaria de la editorial me dijo : “es un libro que me cambió algo, creo que por eso decidimos publicarlo, porque emociona y cambia algo en el lector”. Ahí está el lector ideal, ayudándome no solo a entender el texto, sino a reescribirlo desde esa conexión cada vez que lo comparto con alguien nuevo. Pero también tengo que decir que si la conexión no pasa, igual que con el erotismo, puede significar abismo y desazón, lo cual también sucede a menudo. 

-¿Dónde viviría ese lector ideal? 

-El otro día un amigo de Perpignan en Francia me decía que el libro le había permitido aprender sobre la historia reciente argentina. Creo que el lector puede estar en cualquier lado. Sea que se relacione porque tuvo una experiencia similar a los personajes o porque le resulta tan curiosa por lo diferente, el lector ideal es cualquiera y reside en cualquier sitio. 

Ficha autor

Ariel Halac nació en Córdoba, en 1966. Es editor y comunicador social. Es autor de Asalto en Calle 10 (Alción) y de Clase 66, ambos libros ilustrados por Marcos Tatián. 

Ficha del libro

No había que hacer negocios con argentinos

Por Ariel Halac

Edicions Cal·lígraf, Figueres, España, 2013. 

El libro será presentado mañana a las 20 en la Casona Dadá San Vicente (Juan Rodríguez 1447). Hablarán sobre la obra el autor, el editor Jaume Torres y los escritores María Teresa Andruetto y Gastón Sironi. 


Mar 17

A esta ciudad le falta un nosotros

Cecilia de Lucio y Vanina Zuitton escribieron juntas La culpa es de Cristina, un libro de poesía amorosa y política editado por Antiplan. 

“Dame un subsidio/ o me suicidio” (sic) dice el primer verso de La culpa es de Cristina y la lectura se vuelve inmediatamente un acto de investigación: ¿esto va en serio? ¿Qué demonios es esto? Una página antes hay una especie de subtítulo: “Tú nos das a Amado/ Las ilusas”. No aclara nada. Más adelante el libro se transforma en un poemario de amor y desamor, atravesado por destellos de reflexión latinoamericanista y esperanza política. Por momentos estás frente a un desgarro, por momentos, frente a un manifiesto. Las autoras son Cecilia Inés de Lucio y Vanina Zuitton, dos arrojadas que se animaron en pleno baile a darle el libro a La Mona Jiménez. El cuartetero paró todo y leyó algunos poemas. 

-¿Por qué decidieron publicar “de a dos”?

-Publicar el libro “de a dos” surge de un proyecto colectivo más amplio del que formamos parte hace unos 9 años: Las Ilusas. Mixtura, de poesía y música, de escenas y experiencias, de viajes y pérdidas, de lo que cada una trae. De esta combinación, surgen producciones que en su mayoría rebotan entre el arte y el absurdo, vinculándolos. Entre otros, creaciones audiovisuales y una publicación independiente y artesanal llamada Sin remo. En La culpa es de Cristina escribimos Cecilia y Vanina, y nos completa Poli Piazza acompañando con su canto las presentaciones del caso. Así, del minibus de Las Ilusas (somos más que dos, pero menos de cuatro), nace este desafío a dos voces, que buscan, dialogan, se interrogan y abren el juego.

-¿Cuál es la historia del título “La culpa es de Cristina”?

-Creemos que un libro es en parte una fotografía de un periodo personal y también histórico y colectivo de quien lo escribió. Pensábamos en qué título marcaría esa foto dentro de 10 años, volviéndose un reflejo de lo que fuimos. Hoy, como sociedad, creemos que somos La culpa es de Cristina. Porque a alguien hay que echarle la culpa. Y en estos tiempos, parece que jugar a eso está de moda. El título fue una piedra arrojada, una pregunta y hasta una provocación. Porque realmente  las Ilusas no creemos en la culpa, sino en la responsabilidad colectiva.

-¿Qué dirían que tiene de cordobés este libro?

-Lo más cordobés del libro somos nosotras. Se lo dimos a la Mona Jiménez y frenó el baile unos minutos para leer poesía arriba del escenario. Fueron prácticamente los momentos más intensos de nuestra odisea en el mundo de las palabras, se nos salía el corazón. Lo que realmente nos interesa es que la poesía camine la calle de nuestra ciudad, que se visibilice, que interrumpa, que salga de esa solemnidad aparente en donde algunos la pusieron.   

-¿Puede la poesía cambiar el país?

-No escribiríamos poesía si no creyéramos en el potencial transformador de la palabra. La militancia en la palabra, nos abrió la posibilidad por ejemplo, de dar un taller de lectura y escritura creativa para niños en el marco del comedor comunitario Ernestito, en Barrio Renacimiento. Y si bien somos conscientes de que la poesía tal vez no sea suficiente, es la posibilidad de mirarnos desde otro ángulo.

-¿Quiénes son los destinatarios de estos poemas?

-Los destinatarios son múltiples. Hay poemas escritos a nuestros padres, abuelos, amores, a ciudades que nos despidieron, al Cordobazo, a Latinoamérica. El libro es una especie de rompecabezas desquiciado, cuyo hilo se sostiene con preguntas. Creemos que hay preguntas que rompen.  Y las buscamos. 

-Escriben: “A esta ciudad le falta un nosotros”. ¿Por qué?

-La contratapa del libro dice “A este país le faltaba un nosotros”. Y decimos que le faltaba porque creemos que en esta coyuntura sociopolítica lo encontramos. Respecto a la ciudad, los invitamos a que saquen sus propias conclusiones. 

-¿Qué le dirían a la presidenta si la tuvieran frente a ustedes?

-Le diríamos que también es la culpable de que hoy Las Ilusas creamos en lo que hacemos. Y que eso implica estar convencidas de que siempre podemos ir por más. Y después probablemente nos reiríamos sin saber que más decirle, de tanta emoción, ya que no tenemos el más mínimo manejo de esas situaciones. 

-Si digo que “La culpa es de Cristina” es un libro de amor… ¿estarían de acuerdo? ¿Por qué?

-Es un libro de amor, pero que se atreve a ir un poco más allá del amor romántico. Es un libro de pertenencia, identidad, geografía, que son otras formas de amor. 

-“Vamos a ir nada menos que hasta el fondo”. ¿Hasta el fondo de qué?

-Desde que asumimos un compromiso, con la palabra, la poesía, la militancia del arte en el hoy y ahora que nos toca vivir, no tenemos más opción que ir, nada menos, que hasta el fondo.

- ¿Cómo les gustaría despedirse de esta entrevista?

-Agradeciendo enormemente a las personas que nos acompañaron y nos acompañan en este camino de hormiguita que es escribir poesía. A los que nos abrieron las puertas para presentar nuestro libro en los Debates federales de cultura, en la Feria del libro, en el Museo de las mujeres, en centros de jubilados, bibliotecas populares y tantos otros lugares que nos recibieron cálidamente. A los amigos de otras ciudades y países que recibieron nuestro libro y lo hicieron caminar. A nuestro editor Iván Ferreyra y su excelente equipo de trabajo de editorial Antiplan. A nuestra familia y amigos, siempre presentes y a nuestros amores –a veces ausentes- Los que fueron y también los que vendrán, así nos dan tinta para seguir escribiendo.-

Cecilia Inés de Lucio y Vanina Zuitton son escritoras crdobesas, junto a la cantante y artista Poli Piazza forman parte del colectivo Las Ilusas y han publicado juntas los libros Sin remo (edición de autor, 2005) y La culpa es de Cristina (Antiplan, 2012). Dictan un taller para incentivar a la lectura y a la creación infantil en Barrio Renacimiento, Córdoba. 

Publicado el jueves 14 de marzo de 2013 en La Voz del Interior (revista Ciudad X). 


Mar 9

Los de atrás vienen con él

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En el videoclip de “Manuscrito” a Emanuel Cabanay el encuadre le divide la cabeza en dos: la parte que se ve y la parte que con algunas intermitencias desaparece y colabora ¿involuntariamente? con una atmósfera de misterio. ¿Por dónde anda esa cabeza cuando no la vemos? Manu Cabanay es el fundador de Los del Fondo, un proyecto de “rock de cámara” que incluye a Cristal Medrano en violín, David Areco en violonchelo y Juan Moresi en la bateria. Aquí Manu, guitarrista, pianista y autor de las letras, responde un mínimo cuestionario. 

-¿Cómo explicarías qué es Los Del Fondo? 

-Es un proyecto musical que nació en la ultima aula del Conservatorio de Música. 

-¿Cómo se formó la banda? 

-El grupo tiene sus orígenes a mediados de 2009, luego de participar en una audición de la Cátedra de Gramática Musical del Conservatorio Superior y en donde colaboré elaborando los arreglos para cuerdas de una canción de Keane. Desde ese momento, llamó mucho mi atención la interpretación de estilos musicales como el rock, el pop o el reggae con instrumentos que, además de ser conocidos en el ámbito popular, también tienen un destacado papel en la música académica como el violín, la guitarra clásica, el violonchelo. Me contacté con Melani Buffa y David Areco -ambos estudiantes de violonchelo en el Conservatorio- a quienes conocí en esa audición y junto con ellos comenzamos el proyecto. En un principio, hacíamos covers hasta que me aventuré a componer canciones y elaborar arreglos para el conjunto. El nombre “Los del Fondo” surgió debido a que por el día y el horario en que nos podíamos juntar a ensayar en el Conservatorio, la única aula que estaba disponible para nosotros era la n° 35. Es un salón chico que está al fondo… Si, bien al fondo.

-¿Qué sentís mientras hacés música? 

-Me da mucha intriga cuando sale una idea y no saber para dónde va a ir, y también un vértigo de persecución al buscar los recursos, los acordes y las palabras para la letra que van a formar parte de esa composición.

-¿A qué otra cosa se parece hacer música? 

-Mmm… es un experiencia realmente inexplicable, porque con una sola canción te pueden pasar por la mente tantos recuerdos, tantos sentimientos, y provoca una adrenalina emocional inmensa al momento de tocar. 

-¿En qué se parecen tus canciones a tus sueños? 

-En que tanto los sueños y como las canciones vienen hacia uno, muchas veces de sorpresa y cuando menos te lo esperas.

-¿Cuánto falta para que haya un disco de Los del fondo? 

-Hasta el momento hemos grabado un EP (La Misión), gracias al apoyo del periodista Max Delupi. Pero para el disco… no creo que falte mucho.

-¿Cuál es el mejor lugar para escuchar la música de Los del fondo? 

-En cualquier lugar.

-¿De qué hablan tus canciones?

-Hablan de amor, de desamor, de historias, de desahogo, de esperanzas, pero siempre apostando por la belleza. Es decir, no es solo lo que se dice sino también cómo se lo dice.

-Si tuvieras que elegir 10 palabras que definan a Los del fondo ¿cuáles serían? 

-Esfuerzo, sueño, dedicación, sentimiento, alegría, tristeza, errores, aciertos,tranquilidad, perseverancia, y fe. 

-¿Cómo te gustaría despedirte de esta entrevista?

-Agradeciendo a todas las personas que me acompañaron y lo que se me siguen acompañando en este proyecto que no empezó desde abajo, sino desde el fondo.

Publicado en Ciudad X, La Voz del Interior, el jueves 14 de febrero de 2013. 

En la edición impresa por un error involuntario el nombre Manu salió como Manu Caballay. 


Alto gestor

Adolfo Barrera es un corazón inquieto e incansable. Hace unos años fundó una feria del libro en Alta Gracia que, con escasos recursos y exceso de imaginación, supo superar en grilla a la feria de la capital cordobesa. Después creó el Encuentro de cantautores, un festival que hoy llega a su séptima edición. Además conduce en radio Tortuga el programa Algo le pasa a esta radio, que lleva 4 años al aire. En marzo arranca su quinta temporada. 

¿Por qué te metés en cosas como organizar un festival de cantautores? 

Cuando nació mi hija empecé a darme cuenta de que las cosas que soñaba podía tratar de realizarlas. Necesitaba fuertemente dejarles un mundo mejor. Quería que ella y su generación se criara en una sociedad mejor. Cansado de reclamar me puse a trabajar que es un modo más arriesgado de reclamar a la vez que de construir. Era la época del que se vayan todos. Si bien desde la escuela secundaria venía organizando eventos culturales, esta vez lo tomé con más consecuencia e intensidad. Es un trabajo social más, una militancia, como las hay tantas en todos lados. Este trabajo te expone un poco más que ir a dar clases de apoyo en un barrio pero tiene el mismo significado. Y hay un condimento egoista, también. Me meto en estas cosas para poder respirar en un contexto tan cerrado como el de Alta Gracia. Mirá qué básico: poder respirar.

¿Qué es lo más difícil de organizar un encuentro así? 

Lo más difícil es enfrentarse a la indiferencia de muchos funcionarios y a las trabas e intentos de invisibilización que buscan imponer quiénes tienen algún pequeño nicho de poder.  Y me entristece cuando después de preparar las cosas con tanto cariño viene menos gente de la que esperábamos.

¿Y qué es lo más divertido? 

Me gustan las guitarreadas después de los almuerzos. Se disfruta del clima de reunión de magos, de sus conversaciones , de sus alquimias, de sus trucos y poderes. Y claro disfruto enormemente de cantar con amigos y vecinos en los conciertos y que estos se llenen de niños.

¿Qué anécdota reciente del Encuentro te parece divertida para contarla aquí? 

Una vez Adrián Abonizio me escribe una carta para preguntarme si lo conocía a Piñón Fijo porque le había escrito un mail diciendo que había estado en su taller de canciones y que le había gustado mucho. Adrián es un gran contador de historias, no importa si ciertas o no, además de ser muy gracioso le contestó que si el que escribía era Piñón Fijo él era “El zorro”. Con el tiempo pude conocerlo a Fabián, que es un tipo hermoso y un gran melómano, y me contó que era cierto.

¿Cómo se determinó a quiénes se iba a homenajear en esta edición? 

Lo de Spinetta estaba cantado. Es más, hay merecidos homenajes por todos lados.

A Jaime Dávalos quisimos homenajearlo porque fue un poeta extraordinario, uno de los autores fundamentales de la canión popular argentina que solía venir de visita seguido a Alta Gracia. Un tipo que escribe sobre una jangada “es el peso de la sombra derrumbada” merece un homenaje, sin duda. Aprovechamos que nos visita su hija más chica para que nos hable del papá.

Y Sebastián Monk fue un artista notable que la gente todavía no descubrió que dejó una obra muy trascendente y éste más que homenaje tiene el clima de una sentida despedida íntima de muchos de sus amigos que confluyen en el encuentro. Monk trabajó muy fuerte en intentar cambiar las didácticas de la música en las escuelas y sacó notables discos con canciones humorísitcas y melancólicas con la participación de grandes de la música popular argentina. El nos visitó en cantautores del 2010 y queremos que sirva el acto para que la gente no deje de buscar su obra.

¿Qué le falta y qué le sobra a Alta Gracia? 

Le falta curiosidad y rebeldía le sobran oportunidades, es un lugar muy bonito, con buenas historias para contar y en el que está todo por hacerse.

¿Cuál es tu máximo sueño como organizador de esta clase de eventos? 

Mi máximo sueño es que se haga más grande sin perder esencia. Esto permitiría asistir a un concierto para todos los vecinos y visitantes en la explanada de la Casa del Virrey, no sé con Caetano Veloso o Silvio Rodríguez compartiendo con los artistas que ya tenemos, mientras que por los días de cantautores la ciudad se llena de jóvenes artistas.   

Pienso que un mundo mejor es uno en el que la gente tiene ganas más seguidas de cantar canciones.

Viene el presidente de la Agencia Córdoba Cultura y te da dos minutos solo para vos… ¿qué le decís? 

Le hablaría en términos de negocios que mejor maneja, dicho esto sin ironías. Le mostraría con qué pocos recursos puede obtener enormes beneficios.Bueno, sí, admito que tiene un poco de ironía esto. Le diría que no se pierda cantautores que le va a gustar.  

Adolfo Barrera es librero, periodista y gestor cultural. Coordina en Alta Gracia la Feria del Libro y el Encuentro de Cantautores, que hoy arranca su séptima edición con talleres, homenajes y recitales. Hoy a las 22 en el arte bar Romelia, con Luis Pescetti, el dúo Karma, Marcos Luc y Marina Santillán. Entrada $50. 


Feb 26

Explotan la cabeza

A nivel peluca, de lo mejor que le pasó a Córdoba: los Frikstailers hicieron bailar a miles en las fiestas Swicht y ahora exportan alegría: viven y trabajan en México, viajan por todo el mundo y son los embajadores de un delirio que empezó en la zona del ex abasto. 

Hubo un tiempo antes de la paranoia marca “mujer de Giacomino” cuando la fiesta cordobesa permitía delirar el sueño de un mundo nuevo en una larga trasnoche multicultural. Probablemente una de las experiencias más parecidas a la libertad que hayan pasado por aquí. Después, a la esposa del entonces intendente se le ocurrió que todo eso debía tener como límite las 5AM y chau fiesta. Hola caos para volver a casa. Más allá de la nostalgia por esos tiempos felices, queda también el recuerdo de experiencias impensadas para este presente de puras restricciones: las fiestas Random y las fiestas Swicht, locurones cordobeses en los que era imposible no mover la patita y los brazos al ritmo de algo que no nos dábamos cuenta que era tan importante. Uno de los grupos responsables de esa alegre distorsión de las tradiciones autóctonas fue el dúo Frikstailers (Rafa Caivano y Lisandro Sona), dos delirantes empelucados de flúo y carentes de cualquier clase de prejuicio musical. Ahora viven y trabajan en México, afianzados en la escena techno tropical mundial y convertidos en un culto por su enorme y lúcida capacidad para inventar una fiesta en cualquier parte. Oh sí, los extrañamos tanto. 

-¿Cómo definiría la Real Academia Española a la palabra “frikstailer”? 

-Frikstailer: persona que en cualquier sitio donde se encuentre se siente un completo extraterrestre.

-¿Qué es lo más freak de los Frikstailers? 

-Lo más freak de los Frikstailers… es que si le preguntás a la gente cuál de los dos es el integrante gay, casi siempre se equivoca. 

-¿Cómo recibió México la propuesta del dúo? 

-¡La verdad que muy bien! México tiene ese potencial de comprensión de lo que nosotros hacemos porque cuenta con una fuerte historia de la cumbia, y una floreciente escena de música electrónica.

-¿Cuál es el máximo sueño de los Frikstailers? 

-¡Nuestros dos grandes sueños están en progreso! Uno es llevar nuestro sonido a todos los lugares remotos del planeta que podamos. El otro es ver crecer a la escena de la música electrónica tropical en latinoamérica y ¡también se está dando! Cuando comenzamos con estas extrañas fusiones éramos muy poquitos, y la mayoría de Argentina. Hoy se ve brotar a nuevos productores en Perú, México, Chile, Uruguay, Venezuela, Brasil… sin mencionar los que se encuentran en Estados Unidos y Europa.

-¿Qué partes de Córdoba siguen presentes en los shows mejicanos de Frikstailers? 

-¡El fernet! jajajaja, es difícil encontrarlo pero cuando lo tienen en la barra es como un viaje astral a Casa Babylon.

-¿Cuál es el mejor lugar para escuchar la música de los Frikstailers? 

-En Argentina para escuchar temas de Frikstailers tenés que chequear donde toque Villa Diamante, Chancha Via Circuito, Los Reyes de la Milanga,  Zurita, El Remolón o Color Kit (de Fauna), todos ellos tocan muchos temas nuestros, y la verdad que es un honor, porque son de los músicos más respetados dentro de nuestra escena.

-¿Cómo es un día de trabajo “normal” del grupo? 

-Nuestra rutina es muy variable, hay días que hacemos un remix, hay días que investigamos nuevos softwares, hay días que jugamos a ver si nos sale un tema nuevo, hay días que tocamos en vivo, hay días que vamos al cine,  y hay días que visitamos amigos…

-¿Qué es lo que más extrañan de la noche cordobesa? 

-Extrañamos mucho a nuestros hermanos de las fiestas Switch y de Casa Babylon. Son personas muy especiales, muy creativas y muy trabajadoras… mas bien te podría decir que son superhéroes que vienen dándole magia a la ciudad hace muchos años.

-Si pudieran importar algo de la noche mejicana y traerla a Córdoba… ¿qué sería? 

-¡El mezcal! Es una bebida que se saca de la misma familia de plantas que el tequila (el ágave), pero lo bonito del mezcal es que conserva una gran tradición artesanal, a diferencia del tequlla que es una bebida por demás industrializada. Nuestra mayor borrachera en los últimos años nos la agarramos mezcaleando en un show en Oaxaca, tierra de donde proviene este ancestral elixir. Mejor ni contarles sobre los resultados de la borrachera… jaja!

-¿Cómo les gustaría terminar esta entrevista? 

-Nos gustaría agradecerles de corazón a todos los cordobeses hermosos que nos apoyan a la distancia y nos volvieron parte de sus vidas.

El 25 de febrero es un día muy importante para nosotros porque es el día del lanzamiento de nuestro primer disco largo, En Son de Paz. Será lanzado en CD, Vinilo y digital desde Londres para todo el mundo a través de nuestro sello ZZK Records. Para mas noticias les pedimos que chequeen nuestro website www.frikstailers.com, es muy probable que lo puedan escuchar ahí.

Frikstailers

La música de los Frikstailers es pura energía, 220 Voltios de baile. Mucha diversión, sorprendente, inteligente y manejada por dos dementes del ritmo como son Rafa Caivano y Lisandro Sona. Este dúo hace música sin limites geográficos ni de género, en sus composiciones combinan elementos pop del inconciente colectivo pero todos desmembrados junto a bases con rítmicas mutantes que en combinación dan como resultado algo totalmente nuevo, una combinación de dancehall, hip hop, baile funk, cumbia, dub, house, kuduro, electro, techno y cualquier cosa que pase por sus cabezas. La semana próxima lanzan su primer disco, En son de paz. 

Publicado en Ciudad X el jueves 21 de febrero de 2012. 


Feb 13

Santo de la fiesta

Simja Dujov se fue de Córdoba llamándose Gabriel. Aquí había fundado una banda de música klezmer y se había ganado una cierta fama de “bigote raro”, por su mostacho a là Salvador Dalí. Inquieto y fiestero: su ánimo de experimentación siempre fue de la mano de sus ganas de bailar y hacer bailar, sin perjuicio de una poesía de tradiciones híbridas y una voluntad de conocimiento de las raíces que lo lleva (y te lleva, si lo estás escuchando) a lugares insólitos y alegres. Lleva su mezcla de cuarteto, cumbia, klezmer y gypsy por todo el mundo, y algunos medios de Nueva York ya lo llaman “El Manu Chao judío”. 

¿Qué tiene Simja que no tenga Gabriel? 

Simja no tiene orejas, tiene auriculares. Simja no tiene boca, tiene megáfono. Tiene una banda de música que mezcla cumbia gitana con cuarteto surf. A Simja le gusta bailar en el escenario y que le bailen. Simja tiene un bigote que Gabriel desearía tener.

¿Qué tiene Gabriel que no tenga Simja? 

Gabriel tiene una colección de vinilos de los años 60´s y 70´s. Gabriel tiene un piano en el que compone canciones al estilo de Bob Dylan y Nick Cave. Gabriel tiene un bigote que Simja desearía tener.

¿Cuáles son las tres canciones más importantes en iPod? 

En mi ipod son: Exodus de Bob Marley, I´m your Man, de Leonard Cohen y Man on the Moon the R.E.M.

En tu ipod: El Marginal de La Mona, Digital Monkey de Balkan Beat Box, y para bailar un montón Low Fi de Simja Dujov, 

¿Qué te atrae de la música gitana?

Tanto la música como la cultura gitana tiene entre tantos, un mérito increíble, se pasa de boca en boca por generaciones. La alegría y la fiesta parecen ser los medios por los cuales se transmiten las tradiciones. Imaginate qué fabuloso, una cultura que en muchos casos es nómade, contando sus historias en canciones de generación en generación. Sin libros, sin instituciones, sólo guitarras y canto.

¿A qué otra cosa se parece hacer música? 

Mi música es una máquina de teletransportación a donde más te guste. Podría transformarse en el soundtrack de tus momentos felices. Suena como una mezcla de cumbia gypsy y cuarteto surf con intensos sonidos klezmer y balcánicos. Se parece a una fiesta es tu lugar de trabajo. Como una bola de espejos sobre el escritorio de tu oficina. Mi música es todo lo que más te gusta, bailando en el mismo lugar.

¿Qué te haría volver a Córdoba? 

Que Córdoba tenga salida al Mar Mediterráneo.

¿Qué te haría no volver a Córdoba nunca más? 

Suelo preguntarme lo mismo.

¿Qué clase/género de música jamás usarías en tus composiciones? 

Cualquier género que no venda (chiste). Si cualquier género musical me seduce, es bienvenido en mi música.

¿Cómo se baila tu música? 

¿Viste el baile del caballo de Gangnam Style? Bueno, así pero en rollers y con dos whiskies encima.

¿Cómo describirías la sensación de ver a la gente bailando tu música? 

Es una de las sensaciones mas placenteras y plenas. Poder generar la fiesta y ser parte de ella al mismo tiempo es genial.

Mucha gente suele pensar que la fiesta es un lugar para distenderse de los problemas y olvidarse de la rutina.

La fiesta es  mucho más que eso. Es un momento especial en donde nos encontramos con la gente que más queremos. Es el lugar en donde besás a la chica que te gusta por primera vez.

Donde nos ponemos la careta para mostrar nuestra otra cara. La fiesta es un espacio de celebración. Es un lugar sagrado cuando nos conecta con los otros.

¿Qué estás produciendo en este momento? 

En este momento estamos presentando nuestro disco “Santificarás la Fiesta”. Tenemos un show en Niceto Club en Buenos Aires este viernes 8 de Febrero.

Después nos vamos de gira a Canadá (Toronto) y Estados Unidos (New York y Austin) a hacer en shows y tocar en el festival SXSW.

Luego nos vamos de gira a Francia para continuar nuestro tour que ya hicimos el año pasado.

Ficha

Simja Dujov es músico. Nació en Córdoba, pero desde 2007 vive y trabaja en Buenos Aires. Participa como dj en los espectáculos de La Bomba de Tiempo y tiene su propio proyecto solista. Su producción se puede escuchar en www.simjadujov.com.ar

Publicado en Ciudad X, La Voz del Interior, el jueves 7 de febrero de 2013. 


Jan 5

El embrujo de Sergio Aguirre

Sergio Aguirre vuelve al terror con un relato de brujas en La señora Pinkerton ha desaparecido, que será publicada en marzo del 2013. Aquí cuenta cómo la escribió y de qué va esta historia sobre una mujer que, según asegura la protagonista, “es una bruja verdadera”. 

Hay una reunión de escritores. De agentes culturales. De gente más o menos relacionada con la literatura. La conversación en todos los grupos aparenta una intensidad impostada, como si todos estuvieran haciendo un gran esfuerzo por demostrar una cierta importancia para el sistema, algo que los fija a sus copas con una dignidad de granaderos de baja estatura. En algún lugar de la reunión la atmósfera parece diferente: un hombre de edad indeterminable propone juegos, lanza despreocupadamente varias líneas posibles para que alguna conversación no transite la recuperación del ego. Es Sergio Aguirre y su risa no es contagiosa. O hay algo que el resto de los escritores tiene que los vuelve inmunes a la diversión. 

Desde que abandonó su profesión de psicólogo para dedicarse a escribir novelas de intrigas, entusiasmado por el éxito de su opera prima La venganza de la vaca -que lo incluyó desde entonces en el catálogo internacional de la editorial Norma y en los programas de estudio de los colegios de casi todo el continente-, Sergio es un ave rara en la bandada de escritores cordobeses: a diferencia de cualquiera de sus colegas, es un invitado perfecto para cualquier reunión que necesite soltura, liviandad y música alegre. Si hay una conversación en marcha, preferirá cortar en seco todo para pedir que alguien saque el jazz de fondo y ponga algo “menos virtuoso” que le permita seguir el hilo de la charla. Si el murmullo del evento cede al silencio, romperá el hielo proponiendo un juego. Si no recibe apoyo inmediato esperará un instante: en cuestión de segundos otro invitado dirá el título de alguna obra que haya leído o esté leyendo, Sergio volverá entonces a la carga: “Eso, eso: títulos buenos de novelas malas”. Por ejemplo. 

En estos días la vida de Sergio (es imposible aquí llamarlo sólo por su apellido: “Aguirre”. Sería hablar de otra persona. De alguien que, por lo menos, no se divierte tanto) consiste en repasar los detalles de su nueva novela, La señora Pinkerton ha desaparecido. Sus lectores esperan por ella: el inolvidable final de El hormiguero, su última novela publicada hasta la fecha, había dejado la sensación de un artefacto perfecto, un dispositivo que llevaba el tono de la novela juvenil a un territorio oscuro y estremecedor. Toda la obra de Sergio es un poco así, pero no al modo habitual de los escritores de literatura juvenil que se esfuerzan por demostrar que no hay diferencias entre esa y la “gran” literatura. En La Venganza de la vaca, Los vecinos siempre mueren en las novelas, El misterio de Crantock y El Hormiguero, esa costura no se percibe. Si hay esfuerzo que no se note, parece ser el lema de este escritor que ha encontrado un método festivo de escritura. 

¿Cómo es eso? Sergio tiene dos asistentes. Las dos se llaman Lili. Las Lilis escriben mientras Sergio dicta. Ellas opinan, claro. Él somete cada paso que da al juicio de esas otras cuatro manos. Esto cierra, esto no. Esta palabra acá… ¿te parece? Esta otra… no sé. 

“Convertí la escritura en una fiesta”, dice. “Es una alegría”. ¿Cómo no creerle? ¿Cómo no imaginar sesiones de un relajado intercambio, conversaciones acerca de cuán british puede sonar el apellido Pinkerton, qué cuota de extrañamiento le agrega eso a la historia? 

La historia. Paremos un poco: hay que hablar de la historia de La señora Pinkerton, un relato de terror que comienza de un modo brutal, simple, imposible de dejar pasar: “¡Es una bruja!”, le susurra la señora Pinkerton a su hijo. Es una bruja. Sergio habrá pasado un buen tiempo confirmando que éste era el mejor comienzo: “Es una bruja… ¿cómo no te va a interesar una historia que comienza así?”. 

La historia ocurre en los suburbios de Oxford: al igual que en El Misterio de Crantock, el ambiente británico ayuda a crear una atmósfera misteriosa, una distancia que le da permiso a que pueda ocurrir algo fuera de lo común. Hay un gato con nombre de pintor y la señora Pinkerton es bastante agria, engreída… “arrogante”. Sin embargo su hijo la ve ahora desaliñada y aterrada: “Es una bruja verdadera”, le dice ella a él. 

La palabra “verdadera”, en la novela, está en itálicas. Hay una correspondencia entre ese gesto técnico y el gesto físico de Sergio cuando cuenta, oralmente, esta misma historia: Se curva un poco, lleva la mano adelante con el codo hacia abajo y cierra el puño lentamente, como si quisiera agarrar todos los vanos significados de la palabra “verdadera”. 

La señora Pinkerton es el resultado de una historia que iba a terminar siendo un cuento, pero, con algunos cambios, dio para más. Hay etapas en la vida de Sergio Aguirre en las que las ideas se amontonan hasta que una sobrevive, por interés y por cierta certeza en la resolución (hay un relato que no corrió la misma suerte: un cuento terrible que “se oscureció demasiado” y quedó inconcluso). 

¡Paremos un poco! La historia de La señora Pinkerton: sí, desconfía de su vecina. La vecina es hermosa e imponente, su hijo siente una extraña atracción hacia ella. La señora Pinkerton la conoce de antes, “sabe” que es una bruja porque recuerda un verano, cuando hizo desaparecer a Lucy Grey. Su hijo teme que la señora Pinkerton haya perdido la razón. Pero de acuerdo al título… la señora Pinkerton… ha desaparecido. 

La publicación de la novela está prevista para marzo o abril de 2013. Yo ya sé cómo termina. Igual que las Lilis y que otro grupo de privilegiados. Entre nosotros hay un código tácito, como si fuera 2009 y se nos hubiera confiado un secreto como el final de Lost. 

Lo que hay en la literatura de Sergio Aguirre es una gran dosificación de la información para beneficio de la intriga. Había un punto de El Hormiguero en el que la lectura se transformaba en un acto físico, un nudo en el estómago hasta el final. La señora Pinkerton empieza en ese punto. El desafío de Sergio parece haber sido el de concentrar al máximo la anécdota, lograr un cuento que fuera puro núcleo, una pequeña bomba no desactivable, cuyos cables llevan, todos, a la explosión. No está permitido aquí hablar del final, aunque terminada la novela uno sólo quiera hablar de eso. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo es posible? 

Acaso eso sea lo que mejor le sale a Sergio Aguirre: dejarnos invadidos de preguntas divertidas, dejarnos en la puerta de un juego mezcla de tren fantasma con campamento en una noche de tormenta. Eso, y una insólita capacidad para transformar cualquier momento en otra cosa. ¿En qué cosa? He ahí la cuestión. 

Sergio Aguirre es escritor, autor de las novelas La venganza de la vaca, Los vecinos siempre mueren en las novelas, El misterio de Crantock y El hormiguero. En 2013 la editorial Norma-Kapeluz publicará su nueva novela, La señora Pinkerton ha desaparecido. Sus obras forman parte de los planes de estudio en las escuelas secundarias de varios países de América Latina: una vez por año Sergio Aguirre viaja por esos países para hablar sobre sus libros con los alumnos. Es uno de los autores más importantes de las colecciones juveniles de Norma-Kapeluz, sello al que ingresó tras ganar un accésit con su primera novela. 

Preguntas y respuestas

-¿Cuál es el origen de “La señora Pinkerton ha desaparecido”? 

-La señora Pinkerton tiene varios orígenes, por un lado una idea que tengo hace años de una escena donde una persona normal, en un día normal, en su casa, desaparece.  A partir de ahí escribí algunas notas para una novela, que al final no escribí, y el tema volvió a aparecer en un cuento que pensaba escribir el año pasado, y que este año finalmente se transformó en la Sra. Pinkerton…

Por otra parte, este año y el anterior estaba trabajando sobre una novela que no paraba de mutar y que me tenía un poco abrumado. En junio, Liliana Moyano me regaló un libro ilustrado, La ventana abierta, de Saki. Era una edición tan hermosa, con un texto tan breve, que me dieron ganas de escribir algo así, una novela en este caso, breve e ilustrada, tal vez para una colección de una franja de edad más chica que la propuesta para El hormiguero. Y de las historias que tenía, La señora Pinkerton ha desaparecido era la qué más me entusiasmaba y que podía adecuarse a la idea de un libro ilustrado.

Me pareció una buena idea escribirla como un paréntesis, para ver si tomando distancia salía del atolladero de la otra, y finalmente resultó que fluyó como nunca, como si la hubiera estado cocinando mucho tiempo. Bueno, a lo mejor fue así.

Hacía mucho que tenía ganas de escribir algo sobre brujas. Hace un par de años comencé un cuento que se llamaba “La casa embrujada”, un cuento que presentaba un misterio y no tenía solución, y también hice notas para otra novela que se llamaba “La casa embrujada” (Como verás, me encanta ese título!), que tenía un estructura que me gustaba mucho, pero la historia no terminó de entusiasmarme.

Por otra parte, La señora Pinkerton también es una especie de homenaje a Roald Dahl y a Rod Serling, cuyas historias siempre me gustaron. Serling aparece en un momento de la novela, como un médico, preguntando lo mismo que se preguntaba, y respondía, al comienzo de su programa La Dimensión desconocida: ¿Que no es posible..?

-¿Cuál es tu situación ideal de escritura? 

-En las primeras novelas mi situación ideal era a la noche, durante la madrugada. Pero cuando escribía Crantock sucedió algo raro. Empezaba a dar vueltas, y vueltas, y se me iba la noche y no me sentaba a escribir. Yo me distraigo con todo y, sin ahondar, doy muchas vueltas. Un día, hablando de este “síntoma” mío, Liliana Macchione, una amiga de toda la vida, me propuso ir a casa, sentarse a la máquina para que le dicte, y ver qué pasaba. ¡Y lo que pasó es que me puso a trabajar! No tenía más remedio que concentrarme y darle. Mi amiga estaba dándome su tiempo y su presencia y tenía que estar a la altura de las circunstancias. Después, como funcionó, “formalizamos”, y con ella hice El hormiguero. Por eso, te diría, ahora mi situación ideal ha cambiado, y es más plástica, porque puede ser de noche, de día… Con la Sra Pinkerton  Liliana Moyano se incorporó al equipo, con lo cual, te diría, mi situación ideal de escritura ahora es “cuando llegan las chicas”. 

-¿Qué ventajas le encontrás al hecho de escribir con un asistente? 

La primera ventaja, en mi caso, es que me puedo concentrar inmediatamente y puedo seguir hasta que decidimos tomar un descanso y regresar a la novela sin ningún problema. Solo se me transformaría en una carrera de obstáculos. Que me dan ganas de ver una película antes, un capítulo de una serie, y ya que estoy el que sigue, que un tema, los cafés sucesivos, etc.

No sé cómo será en otros casos, pero en el mío trabajé con dos amigas muy queridas con quienes tengo una relación de años, o sea que es trabajar en compañía de alguien de la casa. Eso significa un clima de intimidad y libertad que hace que todo fluya, que sea divertido. Por ejemplo, si un párrafo hace ruido y hace ruido, y es difícil arreglarlo, si es un problema sólo mío es un garrón. Yo a lo mejor me quedaría clavado ahí, amargado con el párrafo. En cambio con otro, bueno, se sigue, ya se arreglará, pasamos a otra cosa.

-La editorial es la que decide, pero ¿a qué franja de lectores atribuirías tu nueva novela? 

-Mi idea inicial era la de un lector más temprano que el de las otras, también porque quería dibujos, pero a poco de comenzar ya empecé a dudar de eso. La novela crecía y adquiría cierta complejidad que la alejaba, como después se confirmó, de la colección a la que estaba destinada originalmente. Por lo demás, es como mis otras novelas, apta para todo público.

-¿Cuál sería una situación ideal de lectura para tu nueva novela? 

-La situación ideal dependerá de cada lector, pero la novela transcurre durante una tormenta, una tarde. A lo mejor, si uno ve nubarrones…

Esta entrevista fue publicada el jueves 27 de diciembre de 2012 en Ciudad X, la revista cultural de La Voz del Interior. 


Dec 8

La muerte es sueño. Entrevista con Laura García del Castaño.

“Nacer rompe el espejo de la eternidad”, dice el primer verso de La vida en que sueñas. Laura García del Castaño, su autora, publicó a los 16 años Orquídeas, lágrimas y sangre, y nueve años más tarde, en 2004, El grito. Después se dedicó a leer en las guardias de su trabajo. Es autora del blog La palabra sembrada, y participó en la antología de poetas mujeres de Córdoba Quince. Va a presentar su nuevo libro mañana a las 19.30 en el Museo de las Mujeres (Rivera Indarte 55). Le pregunté si tenía tiempo para responderme una entrevista y me dijo: “tengo todo el tiempo del mundo, trabajo en una funeraria”. 

-¿En qué se parecen tu escritura y tus sueños?

 -En que hay una absoluta conciencia. Padezco la escritura y padezco los sueños como una urgencia de despertar o de esclarecer. Estar dentro del sueño o dentro de la escritura es un letargo, es como estar sumergido en agua, en un estado amniótico. El alivio del final de mi sueño o del final de un poema es el mismo.

-Si pudieras controlar tus sueños, ¿qué soñarías? 

-¿Vos decís como una hipnosis? …Si los controlara no serían sueños definitivamente, salvo por esa capacidad que tienen  de capturarte y dejarte en otro tiempo, donde todo puede abrirse y restaurarse nuevamente. El sueño tiene piezas que encajan en  partes vacías de nuestra realidad. La infancia es una. Definitivamente soñaría con mi infancia.

-Escribiste “La realidad es arrastrada/ por el agua de creer/ la vida en que sueñas”. ¿Qué se llevó ese agua en tu vida reciente? 

-Quizás arrastró para traer,  y no para llevarse nada. Si se hubiera llevado, todo sería más fácil, nos repondríamos de una manera más vital por el simple hecho de perder de vista. Vivir es acercarse a la nitidez, a la nitidez de la muerte, del miedo, de la subsistencia, de la culpa, pero no de una forma negativa, sino para despertar.

-¿Cómo son las “luces del odio”? Y ¿Cómo es el “pan de la rabia”? 

-Existe lógicamente una diferencia sustancial entre odio y rabia. La rabia es un primer apetito, un rechinar de dientes, una aceleración, puede sentirse rabia en el deseo, en el sexo, rabia en la espera, rabia incluso al escuchar una música que no queremos. Es inútil y tóxica y su efecto termina siendo perjudicial únicamente para el rabioso. El odio prospera, porque es una desmedida, es un bocado de veneno ya probado y digerido, el odio convida, pervierte.  Y como dice el poema, el que termina iluminando por las luces del odio, hará de él su último fuego.

-¿Te alimentan esas emociones, el odio, la rabia? 

-No se si alimentarme, pero me llaman la atención, claro. La pasión que tengo por lo que amo o lo que me gusta y que me lleva a construir debe ser igual a la pasión que tienen otros por lo que odian y les disgusta y les lleva a destruir. El impulso generador de esos dos monstruos debe ser el mismo, me atrae plantearlo por ahí cuando escribo.

-En este libro hay muchas definiciones (y de hecho hay una conciencia de eso: “Se habla cada vez con más certezas”) Te pido una más: ¿Qué es la poesía? 

-El día que tenga esa certeza, el agua que me arrastró al principio me habrá ahogado. Seguiremos buscando la definición.

-¿Qué guerras perdiste? 

-La muerte, una y otra vez.

-Decís: “apenas me tenso al esplendor de tu vida”. ¿Y cuál es el esplendor de una vida? 

-Sostenerse a algo. Ese es mi esplendor.

-Trabajás en una funeraria… ¿Escribís mientras trabajás? 

-Si esto lo leyeran mis superiores te diría que no. Pero como no lo van a leer (creo) te diré que sí, leo mucho más de lo que escribo en el trabajo. Pero hay otro verbo antes que esos dos: Asimilar.

-¿Cuál es la anécdota más literaria que recuerdes de tu trabajo? 

-Tengo miles de anécdotas literarias en el trabajo desperdiciadas muchas de ellas por mi incapacidad de transcribirlas, pero otras, pocas, poderosas en intensidad, las tengo en un blog llamado “Textos para armar un funeral”. Y entre esas podría mencionarte una relacionada a los sueños. Estando de noche y de guardia me quedé dormida y soñé con la mujer fallecida (Parece una obviedad en este rubro pero no suelo soñar con muertos) Ella me hablaba y me decía que se sentía muy ansiosa, que necesitaba estar con su hija, que no iba a irse si no la veía por última vez. Obviamente me desperté en el acto  y salí a la calle. En la puerta estaba un primo de la mujer, fumando. Habrán sido las cuatro de la mañana. Nos pusimos a conversar, los deudos siempre quieren conversar, sobre todo hablarte de la última vez que vieron con vida a su familiar, la última charla, esas palabras claves, que les va a quedar por siempre. Me contó que la señora falleció súbitamente, de un paro, mientras su única hija se encontraba de vacaciones en el sur. Pero que ya venía en viaje, la estaban esperando.

Ficha

Laura García del Castaño es poeta, autora de Orquídeas, lágrimas y sangre, El grito y El libro de Edith. Lleva adelante los blogs La palabra sembrada (lapalabrasembrada.blogspot.com) y Textos para armar un funeral (impiadosa.blogspot.com). Mañana a las 19.30 presentará su nuevo libro, La vida en que sueñas, editado por Recovecos. La cita es en el museo de las mujeres, Rivera Indarte 55, y la presentación estará a cargo de Gastón Sironi. 

Publicada el jueves 18 de octubre de 2012 en Ciudad X, La Voz del Interior. 


Caminante polaroid

Alto y sombrío como una versión perfecta y bohemia de un Frankestein hecho de cerebros brillantes y corazones entregados, Guillermo Franco tiene el andar de los observadores: cámara de foto en mano, camina la ciudad en busca de los detalles que la hacen suya. Cuando no camina, está encorvado detrás del escritorio en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, donde trabaja como programador desde que los hermanos Lumiere filmaron la llegada del tren. Es papá orgulloso de un dibujante (Joaquín) y de una bailarina (Julieta) y es una de personas un poco mágicas que construyen en secreto la parte más sensible del espíritu de Córdoba. Es un hombre de pocas palabras: si lo vieras en los segundos, minutos, días que demora en responder una pregunta, tendrías una sensación parecida a la de ver a un artesano moldeando su materia. 

-¿Qué le debés al cine?

-Es una ecuación curiosa: mientras más me entrego al cine, más le debo.

-¿A qué otra actividad se parece caminar y sacar fotos?

-“Un paseo sin expectativas puede saldarse con una imagen interesante, que encapsule humor, ironía y la belleza de lo banal” (Adrian Fisk)

-¿Qué película estás esperando para ver con tu hijo?

-¿Para qué esperar? Acabamos de ver juntos La magia de Méliès (Jacques Mény, 1997). 

-¿Qué fue lo más raro que programaste en el Cineclub?

-¿Raro? Que no escuchen de mí ese adjetivo, los directores de las películas que he programado en el Cineclub Municipal durante los ya 12 años de su existencia.

-¿Qué significa el éxito en un cineclub? 

-En 1935, el director de cine Georges Franju y el coleccionista cinematográfico Henri Langlois crearon, en París, el cineclub Cercle du cinéma. Un año más tarde abrieron la Filmoteca Francesa, que aún existe. Habría que formularles a ellos la pregunta, pero ambos están muertos.

-¿Qué tiene que tener una película para hacerte llorar?

-Si el cine me brinda la posibilidad de llorar a escondidas, por qué confesar en una entrevista los secretos de esa no debilidad.

-Si eligieras una película para que sea la última que programes… ¿cuál sería?

-Fellini 8½ (1963)

-¿Con qué personaje de qué película te sentiste perturbadoramente identificado?

-Con el Capitán Ahab (Gregory Peck), en la versión de Moby Dick (1956) que dirigió John Huston.

-¿Qué es lo mejor que le puede suceder a un programador de cine?

-Ser programador de cine es una de las mejores cosas que te pueden suceder.

-¿Qué gritarías frente a una sala de cine llena de gente, justo antes de que comience una película súper taquillera?

-Jamás gritaría en una sala de cine.

Ficha: 

Guillermo Franco es el programador del Cineclub Municipal Hugo del Carril. Además, es el editor de la revista Metrópolis, que publica críticas y comentarios de las películas que se exhiben en el Cineclub. 

Publicada el jueves 11 de octubre de 2012 en Ciudad X,  La Voz del Interior.  


El otro Alejandro Dolina

Ale Dolina es el hijo del conductor de La Venganza será terrible. Hoy y mañan, junto a su grupo vocal Cabernet, actuará en la previa de las transmisiones en vivo del programa. 

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-Hola… ¿Hablo con Alejandro Dolina? 

-Sí. O sea… Alejandro Dolina… hijo. 

La aclaración sale al toque para evitar el desconcierto del homónimo: en general él recurre a un apócope de su nombre para marcar esa distancia (en el programa La venganza será terrible y en la página web de su grupo vocal Cabernet aparece como Ale Dolina) pero esa clase de contracción nominal a veces requiere de una cierta confianza que el entrevistador, de una, no tiene. 

“Sí, sí… quiero hablar con Alejandro Dolina hijo”. Menos teatral que la de su padre, la voz de Ale Dolina revela un difícil despertar: “disculpame que no encuentro los adjetivos, es muy temprano”, se excusa. Son las nueve de la mañana y ciertas capacidades expresivas, ya se sabe, suelen despertarse más tarde. 

El músico y cantante prepara su viaje a Córdoba para participar hoy (Pabellón Argentina) y mañana (Las Varillas) en la emisión en vivo de La venganza será terrible, el clásico programa radial conducido por Alejandro Dolina. Alejandro Dolina hijo abrirá el show con el grupo vocal Cabernet, un sexteto de más de una década de trayectoria que nació con la intención de replicar la experiencia estadounidense de Take Six y que rápidamente construyó una identidad propia de fusión con géneros populares latinoamericanos. 

“Nosotros empezando haciendo arreglos de  Take Six. Estuvimos un año ensayando hasta que nos empezaron a salir los temas. Cuando eso ocurrió, nos dimos cuenta de que queríamos tener un perfil propio. Entonces empezamos a hacer nuestros propios arreglos y nos dimos cuenta de que ese sonido de Take Six, de mucho empaste y de armonías raras, funcionaba también con, por ejemplo, la música latinoamericana”, cuenta Ale Dolina. 

“Empezamos a hacer una especie de mezcla, podíamos hacer standards de jazz, o hacer un tema de Queen, o por ahí hacíamos una chacarera como Juan del monte. Y así siguen siendo nuestros shows, pero en nuestro último disco, Bombo, lo que hicimos con la producción de Lucho González fue un trabajo íntegramente latinoamericano. Y eso es lo que estamos yendo a mostrar a Córdoba”, anticipa. 

El grupo está formado por otro conocido de la audiencia de La venganza, Manuel Moreira, el bajo Pol González (quien participó en la opereta Lo que me costó el amor de Laura), Marcos Lozano, Diego Mercado y Diego Pietropaolo. Cantan de todo y el efecto de comunión que generan es movilizador: armonías supercargadas y a la vez sutiles, ciertas disonancias calculadas y sorpresivas, ponen al oyente en situación de éxtasis. 

-¿Qué clase de música te gusta más interpretar? 

-A mí siempre me gustaron mucho los Beatles, y mi formación fue de música académica. Pero en realidad no tengo una preferencia de géneros. Creo más en la música que me termina gustando, y sobre todo me interesa tratar de hacer música. Pero nunca tuve una preferencia. 

-¿Qué tiene que tener una música para que te emocione? 

-Es medio misterioso eso. No trato de darle mucha importancia, tampoco. A mí me interesa mucho la música y me interesa ver cómo está hecha. Y después me termina gustando o no por una serie de cuestiones caprichosas, hay determinadas combinaciones de acordes, o determinadas combinaciones tímbricas que a mí me generan una especie de reacción química, pero de ahí a decir que eso es mejor o peor, hay una distancia que trato de no recorrer. 

-¿Cómo canta tu papá? 

-Mi viejo es un campeón. Yo lo admiro mucho. Creo que es un gran cantante. Y para confirmarlo le podrías preguntar a grandes cantantes del tango, como a Guillermo Fernandez. O le hubieras preguntado a Mercedes Sosa, por ejemplo. 

-¿Cómo te llevás con tu nombre? 

-Bien. Yo estoy muy feliz de tener el padre que tengo. Lo admiro mucho y lo quiero mucho, si yo me quejara porque me dicen que soy “el hijo de”, sería una queja de pedante. Las desgracias son no tener para comer, no tener familia, eso es lo jodido. Yo no podría quejarme de ser el hijo de Dolina, realmente sería desagradecido. 

-Ya tenés incorporada la aclaración “hijo” cuando te preguntan por teléfono si sos Alejandro Dolina… 

-Claro. Pero es una cuestión burocrática nomás, sólo para evitar que a la mitad de la nota el periodista me diga “¿pero cómo? ¿Vos no sos el de la radio?”. Pero está todo bien. Mucha gente reniega de su apellido, o te pide que no los trates de “hijo de”. A mí eso es algo que me tiene sin cuidado. 

-¿Qué dirías que heredaste de tu padre? 

-Qué se yo… todo lo peor, supongo… No sé. Seguramente muchas cosas. Pero yo trato de aprender. Y tampoco sé si aprendí. Pero trato de buscar la excelencia, seguramente sin éxito, y eso lo heredé de él… eso y el respeto por el público. Obviamente mi público no tiene comparación, en cantidad, con el público de mi papá, pero el respeto que él tiene por su público en todo momento para mí es extraordinario. 

-¿Creciste, como el resto de tu generación, escuchando La Venganza será Terrible? 

-Sí, soy oyente desde siempre. Además comparto muchísimo con él. Comparto trabajo, porque de hecho ahora participo en el programa, en el final, tocando algunas canciones con Manuel Moreira y con mi hermano Martín, pero también en el día a día, miramos fútbol juntos, trabajamos en otros proyectos. O sea que sí, me ha formado La Venganza y me ha formado estar cerca de mi viejo. 

APOYO 

ALEJANDRO DOLINA

"La venganza será terrible" con Jorge Dorio y Patricio Barton / 20:30 horas.

Apertura: Grupo Vocal Cabernet presenta ¡BOMBO! su cuarto cd. Marcos Lozano, Diego Mercado, Manuel Moreira, Ale Dolina, Diego Pietropaolo y Pol Gonzalez

 Jueves 11. Sala de las Américas/ Pabelllon Argentina/ Ciudad Universitaria.

 Viernes 12. Teatro Colón / Las Varillas/ Feria del Libro

Publicada el jueves 11 de octubre de 2012 en Ciudad X, La Voz del Interior. 


Ser un cirulaxio

Gastón Mori es uno de los protagonistas de “Lopatológico”, una obra que rompe récords de permanencia en la escena cordobesa y que vuelve de una exitosa gira nacional.

Durante los primeros minutos de Lopatológico el espectador ya tiene una certeza sobre el éxito de esa obra: hay algo que tiene que ver con la intensidad, y ese algo está en los gestos de Elena Cerrada (Lola) y Gastón Mori (Lorenzo), en sus maneras físicas de responder al interrogatorio de José Luis de la Fuente de manera tal que uno pueda identificarse en el absurdo, en el extremo pasional de esos comportamientos. Lopatológico vuelve a volver a la escena cordobesa luego de una gira nacional y usamos ese regreso para un intercambio de preguntas y respuestas con Gastón Mori, integrante del mítico grupo teatral Cirulaxia. 

-¿Qué significa ser un Cirulaxio? 

-Es muy importante para mí ser parte de Cirulaxia. Fue un sueño hace 15 años cuando los conocí y ahora es una responsabilidad, una alegría, una posibilidad de crecimiento humano y artístico. Cirulaxia es mi familia en Córdoba, un refugio… Y sigue siendo un sueño. 

-¿A qué atribuís el éxito de Lopatológico? 

-A dos cosas: A la temática, porque el amor es algo que a todos nos ha tocado, bien o mal, mucho o poco y el público se identifica con los personajes. Y a la permanencia, porque sostener la obra en cartel, apostar a la continuidad, hace que el espectáculo se instale como una alternativa de “salida”. 

-¿Encaraste de otro modo tus propias relaciones amorosas después de Lopatológico? 

-¡Uff! ¡Qué pregunta! Lamentablemente me separé este año mientras hacia la obra, y cada función me costaba mucho, me recordaba a mi ruptura, y mi dolor se mezclaba con el del personaje, porque el desencuentro de amor del personaje era también el mio… ¡Uf! Trataré de hacer lo mejor que pueda en las otras relaciones que vengan… Intentaré que sean lo menos “patologico” que se pueda. 

-¿Qué tiene de vos el personaje que interpretás en Lopatológico?

-Todo. Yo le presto mi cuerpo y mis emociones, juego con mis cosas, con mis vivencias y comportamientos, formas, manías, tics. También incorporo cosas de afuera y las hago propias, las exagero o las minimizo hasta que sean verdaderas. 

-¿Cuál es la anécdota de backstage más divertida de Cirulaxia? 

-¡Hay Muchas! En 23 años de grupo nos han pasado muchas cosas, pero creo que las más jugosas son con una Combi VW que nos llevó por todo el país y siempre se rompía en las rutas mas inhóspitas, o en pleno centro. Ahí salía Carlos (Possentini) con el cable del acelerador en la mano, aceleraba desde afuera e iba corriendo detrás de la combi mientras Víctor (Acosta) manejaba. 

-¿Qué sería de Cirulaxia si ustedes hubieran nacido en Buenos Aires? 

-No sería Cirulaxia, Cirulaxia es Cordobés.  

-¿Qué es lo más extraño que has visto en el mítico Pasaje Pérez? 

-En el Pasaje pasan cosas raras, durante el día es un barrio común y corriente, y a la noche se convierte en zona de boliches con personajes de todo tipo. Pero creo que los mas extraño es que haya dos salas de teatro independiente, una pegada a la otra, desde hace 15 años. 

-¿Cuál es el secreto de la convivencia tan prolongada de los cirulaxios? 

-Amor, cariño, respeto, tolerancia y un objetivo en común: el teatro. 

-¿Qué hay en el futuro inmediato de Cirulaxia? 

-Estamos ensayando un espectáculo nuevo para el año que viene… espero que en el futuro haya mucho trabajo, giras, más funciones, y una sala propia.

-¿Quién y de qué manera había atacado primero a Cirulaxia de manera que Cirulaxia “contraataque”?

-El grupo nace en el año 1989 y en ese momento difícil del país mucho grupos de teatro se desarmaban, la gente emigraba, y el publico no iba a las salas de teatro a ver nada… La crisis, la hiperinflación hicieron que esos jóvenes Elena (Cerrada), Jose Luis (De la Fuente), Carlos (Possentini) y Adriana García salieran a dar batalla a nueva maldita crisis que todo se lo llevaba… Ese fue el contra ataque. 

Ficha 

Cirulaxia Teatro nació como Cirulaxia Contra Ataca en 1989. Está integrado por Elena Cerrada, José Luis de la Fuente, Carlos Possentini, Adriana García y Gastón Mori, quienes mantienen el Espacio Cirulaxia en Pasaje Pérez 12 (Ex Abasto). 

Lopatológico. Funciones: todos los sábados de octubre en Espacio Cirulaxia a las 21.30. Reservas: 152-205248. 

Publicada el jueves 4 de octubre de 2012 en Ciudad X, La Voz del Interior. 


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