Backup

Archivo de notas y textos publicados por Emanuel Rodríguez.

Posts tagged Yaraví Durán

Jul 20

Ella por ellas

Publicada en Ciudad X, La Voz del Interior, Córdoba, Jueves 19 de julio de 2012. 

En el libro de entrevistas 20.25, Lilia Lardone y Yaraví Durán recrean los testimonios de 15 mujeres que recuerdan sus vidas y lo que estaban haciendo el 26 de julio de 1952 a la hora de la muerte de Eva Perón. Cualquier parecido con la Argentina actual no es pura coincidencia. 

“Las ricas la odiaban”. “Para los pobres fue un emblema”. No hay grises en 20.25 porque a esa historia se la recuerda así, sin puntos medios. “A Evita la amaban o la odiaban”. Las 15 entrevistas de 20.25 pueden leerse como relatos de amor y desprecio en un país apasionado. Las mujeres entrevistadas por Lilia Lardone y Yaraví Durán recuerdan el 26 de julio de 1952, el día de la muerte de Eva Duarte de Perón, con esa falsa certeza y altiva dignidad de los protagonismos, una especie de “yo estuve ahí” que no admite discusión a pesar de lo contradictorios que resultan, entre sí, los testimonios. Da la sensación de que un país apasionado no puede, por definición de las pasiones, cumplir con la utopía de ser un país unido. Y sí: cualquier parecido con la Argentina de hoy, no es coincidencia. 

Lila Lardone tenía 11 años el día en que “Eva Perón pasó a la inmortalidad”, como se decía en los comunicados oficiales. “Me impactó la temprana desaparición de esa mujer tan bella, una mujer que tenía todo en las manos…”, recuerda. “Y un domingo de julio, hace algún tiempo, estábamos con mi amiga Clelia Romanutti (que después sería una de las entrevistadas) disfrutando del sol de invierno. La fecha nos llevó a la infancia, al golpe que significó la noticia de la muerte de Eva Perón. Me sorprendió su memoria y se iluminó la mía, la interrupción de la función de cine, el hombre dando la noticia, cómo caminamos en medio de la oscuridad con mi madre, su dolor… Había olvidado la escena pero no la sensación de tragedia. Y enseguida pensé qué fantástico disparador sería el 26 de Julio de 1952,  para tratar de de armar un registro de costumbres, modas, rumores, mitología popular, pasiones y odios en la Argentina a mediados del siglo XX, un país tan distinto al de hoy y a la vez tan parecido”.

Junto a Yaraví Durán, Lilia Lardone emprendió 15 entrevistas que luego registró en el libro recreando la primera persona de las entrevistadas. Hay micro relatos de introducción, apenas descriptivos, y luego pequeñas biografías de las mujeres en cuestión. El resto, es la voz de las entrevistadas: Adela Elba “Elbita” Rodas, Adelia María “Mary” Moriconi de De la Sota (la madre del actual Gobernador, quien entre otras cosas cuenta que el papá de José Manuel lo hacía dormir cantándole la marcha peronista como nana y que el niño a los cuatro años ya jugaba “a juntar votos”), Alcira Villegas de Albornoz, Avilia Nieves Rodríguez de Bilbao, Beta Feiguin de Ferrari, Clelia Romanutti, Helvecia Scamara de Gianola, Idilia Palacín, Lucila Nieto, Manuela “Nelly” Allende de Patiño, María “Coca” Echeñique, María Teresa Morini, Olga González, Rosa Huespe de Morandini y Susana Fiorito. Todas viven o vivían en Córdoba. Hubo algunas más en el plan original del libro, “pero se echaron atrás.  Tal vez por desconfianza o porque aún hoy, sesenta años después, las divisiones ideológicas siguen tan virulentas como entonces”. 

“Como escritora -explica Lardone acerca de la composición del libro-, me interesan de modo especial las marcas del habla, observar cómo las personas construyen su lenguaje, por qué el uso de ciertos giros y no otros, la estructura y la respiración de las frases, la manera en que la memoria hace un registro selectivo de lo vivido. Al terminar la larga etapa de desgrabación, emocionaba leer el conjunto del material oral recogido y sentí el compromiso de respetar las voces que ahí se desplegaban, los detalles, las miradas particulares. Y encarar la edición con total fidelidad, para no torcer ningún pensamiento ni tampoco la genuina frescura de los relatos.

Hicimos las entrevistas con grabador. Yaraví tomaba notas y yo hacía preguntas según el giro del relato, para ampliar ciertas particularidades que iban apareciendo en cada historia. Después, en la edición, agrupé las alusiones a un mismo motivo temático y coloqué subtítulos para dar “aire” al texto, sin consignar las preguntas”, explica. 

No se trata de un trabajo meramente periodístico, de “registro”. 20.25 es literatura: “Traté de editar las entrevistas  -cuenta Lardone- de modo que resaltaran los pequeños hilos narrativos, las historias de vida que se escondían, los amores y los rencores que subsistían después de tanto tiempo. Más que el dato objetivo, quería recuperar la reconstrucción de una vida pasada, aún con imprecisiones y lagunas, para que los lectores sintieran la cercanía de las palabras. Es que cada una de las mujeres estaba, al fin y al cabo, construyendo su propio relato, su propio ‘cuento’ sobre Eva Perón, un personaje tan fuerte que se articula todavía sobre los sentimientos”.

Así aparecen casi tantas Evas como entrevistadas: Rosa Huespe de Morandini la recuerda como la verdadera peronista: “la gente decía, Perón llego a donde llegó por Evita. Porque ella era la que tenía agallas…”. Elbita Rodas construye una Eva santificada y frágil: “chiquita, menudita, diminuta, con caderas chicas, Y el pelo bien tirante para atrás…como una virgen, con sus anillos, el rosario de cristal y una túnica”. Mary de De la Sota la recuerda como un ejemplo de amor: “Pensaba: Ojalá él la quiera tanto como ella lo quiere a él”… Avilia Nievas Rodríguez recuerda cómo la odiaban en la familia:“Mi suegra era antiperonista, cada vez que iba a mi casa agarraba el flit, ese matamoscas de antes, y le echaba flit a la foto”. Berta Feiguin de Ferrari dice: “Hay una cosa que no le perdono… El día que murió dejé a la mitad una película que estaba viendo en el cine, una francesa ¡y nunca daban películas francesas!”. Susana Fiorito asegura no haber sentido nada el día de la muerte de Eva y dice: “En mi perspectiva: esta mina se largó porque quiere estar en el estante de arriba”… y luego: “simboliza todo ese patriotismo como una herramienta de sujeción, no de liberación”… Versiones de una pasión: lo único unánime que provoca Eva Perón es lo contrario a la indiferencia. 

Lilia Lardone dice que este libro le ha dejado “la sensación de haber vivido una de las experiencias más interesantes de mi vida. Después de cada entrevista un torbellino de imágenes reflotaba las últimas décadas y despertaba mis propias vivencias… Fue un ejercicio visceral de memoria y también de reflexión”.